jueves, 8 de mayo de 2008

El trío se rompe

¡Qué sensación de vacío nos dejan, de vez en cuando, algunos grupos musicales cuando anuncian su separación o el punto final a su carrera! Es como si algo de nosotros se desvaneciera, como si una parte nuestra también se rompiera. Pero no sólo pasa con la música. También en política algunas despedidas hacen que un grupo que, aparentemente parecía indisoluble, se rompa, como ha ocurrido con el flamante trío del Partido Popular formado por Eduardo Zaplana, Ángel Acebes y Mariano Rajoy. Es curioso que, después de tantas y tantas veces que hemos oído de sus bocas que algo llamado España se rompe, sea precisamente su relación, su trío el que se haga añicos.

El dueño de Terra Mítica fue el primero en abandonar el barco. Alegó que había cumplido un ciclo y tenía una jugosa oferta de la empresa Telefónica, en la que mejorará sustancialmente su sueldo (a partir de ahora se embolsará cerca del millón de euros al año). Parece ser que ahora una dura, falaz y cruenta estrategia política se premia con contratos desorbitados. ¡Hagamos todos demagogia! Sólo basta con montar una conspiración con datos falseados, hacer unas llamadas y poner unos cuantos autobuses desde todos los puntos del país hasta la capital para montar una manifestación y ya tenemos el puestazo asegurado. Esperemos que dentro de unos años, Zaplana no se queje, como su compañera de partido Esperanza Aguirre, de que no llega a fin de mes.

El segundo en la cola en decir adiós ha sido Ángel Acebes. La decisión del todavía portavoz del PP en el Congreso no ha causado una extrañeza, pero, cuanto menos, sorprende que él también deje la vida política activa, después de haber demostrado su más absoluta fidelidad a cuantos líderes han conducido la nave del partido. Tanto con Aznar, como con Mariano Rajoy, Acebes ha sido el perrito obediente que siempre ha defendido hasta el final las ideas de sus jefes.

Pero, tanto uno como el otro eran conscientes de que, en cuatro años, plantearon una estrategia de acoso y derribo, de crispación, como gusta decir al PSOE, y que se la jugaban todo a una carta en las elecciones: Ganar o ganar. Si no era así, deberían salir por la puerta de atrás. Sus nombres ya estaban muy marcados y manchados por sus oscuras manipulaciones el fatídico 11 de marzo de 2004 y los días posteriores. Sus detractores no lo perdonaron e, incluso en el seno de su partido, muchos votantes tampoco estaban contentos con su presencia.

Habrá que esperar al mes de junio para saber quiénes ocuparan sus puestos, el de diputado raso del Congreso que deja Zaplana y el de portavoz del PP, de Acebes, y todo ello sin olvidarnos de que, también en ese Congreso, Rajoy se someterá al examen de su propio partido para ser reelegido como presidente del PP. Del famoso trío, tan sólo queda él, lo que no se sabe es hasta cuando. ¡Cómo nos vamos a aburrir sin ellos!

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jueves, 10 de abril de 2008

¿A dónde vamos sin Esperanza?

La esperanza es siempre lo último que se pierde. O, por lo menos, lo último que se debe perder. Pero, cuando esta palabra comienza con mayúscula, hay veces que hay que dejarla a un lado, hacer caso omiso de ella porque si se crece, o la hacen crecer, destruye todo lo que está, a priori de su lado.

En el último mes venimos oyendo asiduamente continuas referencias a “los equipos”. Será porque, tanto la Champions League de fútbol como la Final Tour de baloncesto están llegando a su fase final y a todos nos da por hacer símiles deportivos, pero desde que el Partido Popular perdió las elecciones se ha oído hablar mucho del nuevo equipo que va a formar Rajoy, o de otros “dream teams” que pueden aparecer para hacerle frente. Aunque la sociedad está confundida y sin saber exactamente si de verdad va a haber una candidatura sólida para pelear con el gallego por el liderato en el PP.

En ese sin vivir nos tiene Doña Esperanza Aguirre que, aplicando el refrán “donde digo digo, diego Diego”, primero desechó la idea de presentarse para liderar su partido y ahora rectifica para decir que “no lo descarta”. Las ansias de “Doña Cuaresma” por dejar “el exilio” político, la penumbra de su liderazgo son tan grandes que ya ni siquiera puede evitar contestar con algo de sinceridad a los periodistas que, ahora más que nunca, se ensañan con este tema.

¿Veremos a Aguirre presentar su candidatura en junio durante el Congreso del Partido Popular? Nadie lo sabe. Quizás ni ella. Puede que se encuentre sopesando lo que es más positivo para su persona, lo que le daría más popularidad. Esperanza Aguirre es querida en la Comunidad de Madrid, pero ¿a nivel del país sería aceptada?

En el caso de que se presente, su equipo de oposición (que no de gobierno) parece estar más que perfilado. A su lado se quedaría el brazo más radical del partido de la Calle Génova. Con ella al frente de los populares veríamos de nuevo a Eduardo Zaplana en primera plana política. A buen seguro que Ana Botella ostentaría un cargo mayor del que ahora posee y, por supuesto, su marido y ex presidente de España, José María Aznar, aunque no realizase una política activa, estaría muy presente en el devenir de su partido.
Además, podríamos ser testigos de la entrada de un periodista, si se le puede llamar así. El peloteo constante de Federico Jiménez Losantos a Aguirre es ya descomunal, con reverencias incluso a los sombreros que la presidenta de la Comunidad de Madrid se pone en las manifestaciones de la AVT. Que Losantos está inmerso en política no es un secreto ni una afirmación escandalosa, pero si Aguirre se presenta como candidata y consigue ganar la partida a Mariano Rajoy, el locutor de la Cadena COPE podría tener mucho protagonismo en las filas de su partido.
Quedaría la duda, pues, de Francisco Camps. El presidente de la Comunidad Valenciana es buen amigo de Esperanza Aguirre pero siempre se ha mostrado algo reticente a montar escándalos de este tipo y, a la hora de la verdad, podría declinarse del lado de Mariano Rajoy.

En ese lado, el del gallego, la renovación va a ser más que clara. Como viene dándose desde que anunciara la retirada a un segundo plano de Eduardo Zaplana y el nombramiento de Soraya Sáez de Santamaría como portavoz de los populares en el congreso, Rajoy está esperando a realizar más cambios hasta que no llegue el mes de junio y sea reelegido en la asamblea de su partido.
Lo que está claro es que ahora debe mostrar más que nunca, especialmente si sale reelegido, que él es quien manda en su partido y, como consecuencia, él debe ser quien realice los cambios.

En el caso de que Esperanza Aguirre se presente como candidata a liderar su partido y lo pierda, Rajoy quizá tenga un as debajo de la manga y coloque a Alberto Ruiz Gallardón muy cerca suyo. Por todos es sabido la buena imagen que posee del alcalde de Madrid, incluso fuera de su ciudad, ya que es aceptado, incluso por algunos votantes del PSOE.
Quién sí estará a su lado será Sáez de Santamaría, que representa ya el cambio que Rajoy quiere en su equipo, un equipo en el que también habrá lugar para Ángel Acebes, el perrito más fiel que un amo pueda tener.

Habrá que esperar hasta junio para saber quienes serán finalmente los candidatos a presidir el Partido Popular pero, hasta entonces, seremos testigos de muchas confesiones, declaraciones y réplicas entre unos y otros que evidencian lo que ellos mismos quieren esconder: una división cada vez más creciente dentro del Partido Popular.

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